Ahora que el fútbol cierra el telón de la temporada con la Eurocopa, el Tour aprovecha el hueco en el calendario para ganar algo de protagonismo. Así, empieza el sábado 5 de julio.

En el triste mundo en que se ha convertido el ciclismo últimamente, el Tour supone que, por lo menos, salga en los medios de comunicación por cuestiones deportivas. Además, este año tiene el agravante de la ausencia del último ganador, Alberto Contador, por una mínima sombra de dopaje sobre su equipo. Después de dos Tours con triste resaca de dopaje por los casos Landis y Rasmussen, espero que este año sólo se hable de deporte y no de dopaje.

Con la ausencia de Contador, la quiniela de favoritos queda reducida a Evans, Cunego, Menchov, Valverde, Sastre, Pereiro... Me resulta triste comprobar que no hay un gran campeón que enganche al público, sólo quedan los restos del dopaje. El máximo favorito es Evans, buen ciclista, pero nada del otro mundo, no parece un ganador de Tour.

Ante todo, que haya espectáculo y ciclismo en estado puro, que sea bonito y que no se cite la palabra dopaje.